viernes, 11 de octubre de 2024

LOS SEIS VERSOS VAJRA

 

LOS SEIS VERSOS VAJRA

La Canción  del Cuco de la Presencia Total

Aunque los fenómenos aparentes se manifiestan como diversidad,

esta diversidad es no dual, y de toda la multiplicidad existente

de cosas individuales, ninguna puede ser confinada en un concepto

limitado.


Cuando nos encontramos libres de la trampa constituida por

los intentos de decir “es así”’ o “es asá”,

se hace claro que todas las formas manifiestas

son aspectos del infinito sin forma e, indivisibles de él,

se encuentran [ya] auto-perfeccionadas.

 

Cuando vemos que cada cosa está [ya] auto-perfeccionada,

la enfermedad de esforzarse por un logro, rendida, se desploma [por sí misma],

y, permaneciendo simplemente en el Estado natural tal como es,

la Presencia (de la) Contemplación no dual surge espontáneamente en forma continua.


Nota a los Seis versos vajra

Los Seis versos vajra o Seis líneas vajra (el original tibetano consta de sólo 6 líneas) condenen un perfecto resumen de las enseñanzas dzogchen. La traducción al inglés fue realizada por Brian Beresford y John Shane en forma bastante libre, de acuerdo con la explicación oral dada por Namkhai Norbu. La ilustración muestra los Seis versos en escritura caligráfica cursiva tibetana “ume” realizada por Namkhai Norbu. La sección principal de este libro en su totalidad puede ser considerada como un comentario sobre estos seis versos, que constituyen el contenido del tantra Tashipe peí rigpe kullug, o Tantra del cuco que anuncia la “Cognoscitividad no dual” (rigpa). Tal como el cuco es el primer anuncio de la primavera, este tantra y estos versos son el anuncio del despertar espiritual. (p.17)


lunes, 7 de octubre de 2024

1. Mi nacimiento, primeros años y educación, y de cómo llegué a conocer a mi principal maestro.

 


Desde el comienzo mismo los seres, cuyo número es infinito, han tenido como su condición intrínseca esencial el Estado perfectamente puro de los Iluminados; sabiendo que esto también es cierto con respecto a mí mismo, me comprometo [a alcanzar] la realización suprema.

Líneas sobre el bodhichitta escritas por Longchenpa

(1308-63)*que expresan el concepto de la Base en el Anuyoga

 

    Nací en la aldea de Guehug, en el distrito Chongrac de Degué,d en el Tibet oriental, en el decimoséptimo día del décimo mes del año del Tigre de Tierra (8 de diciembre de 1938). Se dice que los rosales frente a la casa de mis padres florecieron aquel día, a pesar de que estábamos en pleno invierno. Dos de mis tíos vinieron en seguida a visitar a mi familia. Ellos habían sido discípulos de un gran maestro llamado Azom Drugpa, quien había muerto unos años antes, y ambos eran ahora maestros de dzogchen.  A causa de palabras que su maestro les había dicho antes de morir y del hecho de que él había legado ciertas indicaciones especiales, a un hijo que habrían de tener mis padres después de su muerte, ellos creían firmemente que yo era la reencarnación de aquél. Cuando tenía dos años de edad, fui reconocido oficialmente como la re-encarnación de un alto tulku' de la escuela ñingmapah y se me ofrecieron unos hábitos. No recuerdo muchos de los detalles de lo que pasó entonces, pero sé que después de ello recibí una gran cantidad de regalos.

    Luego, a la edad de cinco años, fui también reconocido por el decimosexto Karmapa y por el Situ Rinpoche de aquella época, como la encamación de la Mente de otro gran maestro: el último Choguiel' —o sea, la re-encarnación del Shabdrung Ngawang Namguiel - del Estado de Bhután. Ese título, que significa “rey del dharma”, se daba a las re-encarnaciones del fundador del Estado en cuestión, quienes fueron sus máximos dirigentes hasta la entrada del siglo XX. Así pues, me dieron numerosos nombres y títulos —muchos sumamente largos y grandilocuentes— que yo nunca he usado, pues siempre preferí el nombre que mis padres me dieron al nacer, que es Namkhai Norbu y que, a su manera, es también bastante especial. Norbu significa “joya” y Namkhai significa “del cielo” o “del espacio”. En los nombres tibetanos la utilización del genitivo es poco usual, pero mis padres decidieron llamarme de ese modo porque, aunque habían tenido cuatro hermosas hijas, durante años habían estado anhelando tener un hijo. Tan fuerte había sido este anhelo, en efecto, que habían contratado los servicios de un monje para que realizara para ellos una invocación de Tara (ver ilustración y notas) durante un año entero pidiendo que se cumpliese su deseo. Una noche este monje, quien también se transformó en el tutor de mis hermanas, tuvo un sueño que interpretó como un signo auspicioso. Soñó que una hermosa planta crecía justo enfrente de la chimenea de la casa de mis padres.

    La planta produjo una hermosa flor amarilla que se abrió y se hizo muy grande, y el monje quedó convencido de que aquello indicaba el nacimiento de un niño varón. Más adelante, cuando nací, mis padres estaban tan contentos que sintieron que yo era un regalo de los cielos. En consecuencia, me llamaron “Joya del Espacio*', que es el nombre que siempre he usado.

    Mis padres fueron siempre muy cariñosos conmigo. Al crecer, me transformé en un muchachito tan travieso como cualquier otro, y fue en casa donde aprendí a leer y escribir. Cuando niño, frecuentemente soñé que viajaba a gran velocidad, en lo que me parecía ser un tigre, una extraña bestia rugiente. Nunca había visto un vehículo a motor, ya que entonces no había ninguno en la parte del Tibet en que vivíamos. Más adelante, por supuesto, viajé en muchos automóviles, y entonces reconocí que era en dichos vehículos, donde me encontraba en mis sueños. Fue en mi temprana adolescencia, cuando iba a caballo por la ladera de una montaña, que una noche, al mirar la nueva carretera china que pasaba por abajo, vi camiones por vez primera. El rojo de las luces traseras brillaba en los gigantescos camiones que avanzaban con estrépito, y pensé que éstos se encontraban en llamas. También soñé con extraños objetos voladores encendidos, que explotaban causando una destrucción terrible. Ahora sé que lo que vi eran los misiles que se estaban desarrollando muy lejos, en otras partes del mundo, aunque por suerte, todavía no he visto en mi vigilia, la guerra que vi en sueños cuando niño.

sábado, 28 de septiembre de 2024

El cristal y la vía de la luz (NOTA DEL COMPILADOR)

El cristal y la vía de la luz

Este libro ha sido compilado a partir de las transcripciones de grabaciones de enseñanzas orales dictadas por Namkhai Norbu Rinpoche en retiros y conferencias en varias partes del mundo entre 1978 y 1985, de las notas que yo mismo tomé de charlas no grabadas o no transcritas, y del material que surgió en conversaciones privadas con Rinpoche.

Aunque Rinpoche tiene un buen conocimiento del inglés, hasta fines de 1984 prefirió enseñar en italiano, que es la lengua occidental con la que posee una mayor familiaridad. Cada vez que completa algunas oraciones, Rinpoche hace pausas para permitir que se traduzca lo que ha dicho al lenguaje de la mayoría de los oyentes —o, cuando está en Italia, para permitir que se traduzca al inglés, de modo que quienes no comprenden el italiano puedan entender lo que ha dicho—. En consecuencia, este libro no podría haber sido producido sin el esfuerzo y la dedicación de todos quienes tradujeron, grabaron y transcribieron las enseñanzas de Rinpoche.

Ahora bien, a pesar de que la traducción espontánea e inmediata a menudo surge de la inspiración, transcrita literalmente, el resultado en la página impresa deja mucho que desear. Por lo tanto, una de las principales tareas del compilador ha sido verter todo el material utilizado a un buen inglés escrito. Pero, por encima de eso, a partir de las numerosas transcripciones que trataban muchos temas en detalle, había que idear una forma general para el libro que hiciera patente la estructura intrínseca de las enseñanzas como totalidad sin que se perdiese la cualidad distintiva del estilo de enseñanza oral característico de Rinpoche. He tratado de lograr esto alternando las enseñanzas mismas con las historias iluminadoras y entretenidas con las que, en forma tan efectiva, Rinpoche ilustra las enseñanzas. Puesto que el libro está destinado tanto al lector general como al especialista, he tratado de evitar en lo posible cargar el texto con notas.

Si en alguna medida he tenido éxito en mi trabajo como compilador, ello se debe a la paciencia de Namkhai Norbu Rinpoche, quien continuamente me ofreció su tiempo en privado para explicar y aclarar aún más las enseñanzas. Sin embargo, cualesquiera errores o énfasis equivocados que puedan quedar en el texto, son exclusivamente de mi propia responsabilidad.

Demasiados amigos me han ayudado en este proyecto para poder mencionarlos a todos, pero me gustaría particularmente agradecer a mi esposa Jo, su constante apoyo y aliento. 

En esta época de crisis abrumadora para la humanidad, es de la mayor importancia que las antiguas tradiciones de sabiduría que conducen a la transformación del individuo sean preservadas y comunicadas claramente, ya que tienen una contribución tan grande que ofrecer a la transformación pacífica de la sociedad de la que depende la supervivencia futura de nuestra especie y de nuestro planeta. Espero que la colaboración con Namkhai Norbu Rinpoche en este libro, que he tenido el gran privilegio de disfrutar, juegue efectivamente algún papel, por más pequeño que sea, en la gran tarea de poner fin a la lucha y la discordia, y de promover la paz y la liberación del sufrimiento para todos los seres.

Se le pide al lector que recuerde que ningún libro puede servir como sustituto para la recepción de la transmisión de parte de un maestro calificado.

¡Que quienes todavía no tienen un auténtico

“amigo espiritual” tengan la fortuna de conseguir uno!

 

¡Que este libro sea propicio!

John S hane 

Arcidosso, junio de 1988


 El cristal y la vía de la luz

Traducción al castellano y revisión: 

Elías Capriles Arias 


Guru Yoga



¡Ñamo Guru Bhya!
¡Ñamo Deva Bhya!
¡Ñamo Dakini Bhya!

¡Que, tal como el sol asciende por el cielo, 
el Gran Tesoro Secreto de todos los Victoriosos,
la Suprema Enseñanza Dzogchen, 
surja y se difunda
en todas las regiones de la existencia!



(En la parte superior de la página vemos la letra tibetana ‘A’, que es visualizada de color blanco como símbolo del Estado primordial de la mente. Debajo, el saludo a las Tres Raíces, guru, deva y dakini. Finalmente, las palabras de Padmasambhava en homenaje a la enseñanza dzogchén. 
Los “Victoriosos” son todos quienes han superado la condición dualista.)


Texto EL CRISTAL Y LA VÍA DE LA LUZ
Namkhai Norbu
https://www.shangshungpublications.com